Chao"
Esas fueron las últimas palabras que le escribí, aunque me hubiesen gustado que no fueran ni esas ni las últimas. Quizás divago nuevamente entre lo irreal de las películas cuando digo que ella tiene "un no se qué" que me encanta, lo cierto es que mi carácter está lejos de ser independiente.
Ella plantea y estoy de acuerdo con ella, que las personas a mi alrededor cambian mi forma de pensar, mis gustos, mi zona de confort y frecuentemente mi humor. Lleva razón, si yo pudiera hacer un experimento y ser lo menos flexible conmigo mismo y sobre las opiniones de los demás durante una semana, estaría siendo otra persona.
Yo uso mi zona de confort para imaginarme que tan grande es el mundo y que tan ignorante soy. De allí es que me animo a intentar cosas nuevas a decir si acepto el desafío, si acepto lo imposible para expandir mi experiencia. Pero así como mi zona de confort la incito a expandirse también mi forma de pensar, cuestionándome no solo mi manera de pensar sino la de los demás. Siempre puedo escuchar, siempre estoy dispuesto a intentar entender a una persona desconocida. Usar Telegram, mi peinado y CR7 entre otras cosas son casi intocables, son momentos de mi vida que me marcaron y que quedan renuentes a surgir, quizás por eso mismo soy tan estricto con eso.
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Ahora, lo que pasa con ella es que en muchas ocasiones ella se muestra como una persona alegre y divertida, y justo allí se basa mi argumento, ella mi ilusiona, y a mi me gusta ilusionarme, vivo para ilusionarme, me encanta cuando me siento de esa manera. Tengo tanto tiempo esperando enamorarme que como le dije la noche anterior: "mi ansiedad por el cariño me llevó a cometer muchos errores".
Por otra parte, ella es de una manera y yo soy de otra, ambos lo sabemos y no soy fuerte como para alejarme de ella. Nuevamente soy egoísta si le escribo, y actúo como un niño si me alejo. No puedo encontrar un balance en ella, mi ilusión no me lo permite.